Foto: Chingo K vía Wikimedia Commons · CC BY 4.0
La electrificación del transporte de carga y de las camionetas de trabajo no depende solo de nuevos modelos o de más cargadores: depende, sobre todo, de la química de la batería. General Motors lo tiene claro y está apostando buena parte de su futuro eléctrico a una celda de litio rica en manganeso (LMR) que promete autonomía de camioneta grande a un costo propio de baterías económicas.
Qué es la química LMR y por qué importa
Hoy el mercado se divide, a grandes rasgos, entre dos familias. Las baterías NMC (níquel, manganeso y cobalto) ofrecen alta densidad energética, pero son caras. Las LFP (litio-ferrofosfato) son más baratas y durables, aunque almacenan menos energía por kilo. Según GM, la química LMR logra una densidad casi equivalente a la de NMC con un costo comparable al de LFP. En la práctica, la compañía estima que podría mantener más de 400 millas (unos 640 km) de autonomía en camionetas eléctricas como la Chevrolet Silverado EV, reduciendo el costo en más de US$6.000 por vehículo.
Un laboratorio para acelerar la llegada a la calle
Para cumplir la meta de tener vehículos con LMR en circulación en 2028, GM depende de su Battery Cell Development Center, ubicado en el Tech Center de Warren, Michigan. Son cerca de 46.000 metros cuadrados repartidos en dos edificios, con capacidad para producir alrededor de 2.500 celdas al día, cerca de 0,5 GWh anuales. Allí la empresa prueba formatos y procesos antes de llevarlos a escala industrial, apoyándose en gemelos digitales y modelos físicos virtuales para reducir el número de ensayos reales, que pueden costar cerca de US$200.000 cada uno. Los primeros lotes de estas celdas se esperan hacia fines de 2026.
Lo que significa para quienes gestionan flotas
Para un gestor de flota, la conversación sobre vehículos eléctricos suele reducirse a tres preguntas: cuánto cuesta el vehículo, cuánto recorre con una carga y cuánto dura la batería. Una química que baje el precio sin sacrificar autonomía cambia directamente el cálculo del costo total de propiedad, en especial en camionetas y utilitarios de trabajo. Aun así, la transición exige datos: conocer los kilómetros reales por ruta, los tiempos detenidos y los patrones de uso de cada unidad es lo que permite decidir qué vehículos conviene electrificar primero y cómo planificar la carga sin afectar la operación.
La batería del futuro se está diseñando hoy en laboratorios como el de GM, pero la decisión de adoptarla se toma con información de tu propia operación. Si quieres conocer cómo el monitoreo GPS te ayuda a medir el uso real de tus vehículos, visita www.esencialgps.cl.
Basado en datos de TechCrunch.