Foto: NASA/Butch Wilmore vía NASA · Public Domain
El posicionamiento satelital funciona muy bien a cielo abierto, pero pierde fuerza apenas un vehículo entra a un túnel, a un estacionamiento subterráneo o a una bodega. La razón es física: las señales GNSS recorren más de 20.000 kilómetros antes de llegar al receptor y lo hacen muy debilitadas. Una nueva generación de satélites en órbita baja busca reducir esa brecha, y ya mostró sus primeros resultados en una prueba bajo techo.
Por qué el GPS tradicional falla en interiores
Los satélites GPS orbitan a unos 20.200 kilómetros de altura. A esa distancia, la señal llega a la superficie con una potencia muy baja, suficiente para un receptor con vista despejada al cielo, pero fácil de bloquear con techos, muros de hormigón o estructuras metálicas. Por eso en ciudades densas, túneles y centros logísticos la ubicación se vuelve intermitente o imprecisa. Galileo, GLONASS y BeiDou comparten la misma limitación, porque todos operan en órbita media.
Una constelación en órbita baja: la propuesta de Pulsar
Según informa Xataka, la empresa Xona Space Systems desarrolla Pulsar, un sistema de navegación que transmite desde unos 1.080 kilómetros de altura, casi veinte veces más cerca que el GPS. Al recorrer menos distancia, la señal llega con más potencia. En una prueba con un único satélite experimental, Pulsar-0, una antena ubicada dentro de un edificio acumuló mediciones durante el paso del satélite y estimó una posición con un error horizontal de 38,7 metros, mientras un receptor GPS de comparación no logró captar señal. Cuando el algoritmo partía de una estimación inicial cercana, algunas mediciones bajaron a errores de entre 0,6 y 3 metros.
El siguiente hito es el lanzamiento de un primer lote de seis satélites de producción, previsto para octubre de 2026, que al inicio ofrecerá cobertura intermitente a clientes de sincronización de tiempo. Para un servicio continuo en todo el planeta harán falta cientos de satélites, además de receptores compatibles.
Complemento, no reemplazo: lo que significa para las flotas
La lectura correcta es que estas constelaciones complementan a los sistemas GNSS existentes, no los sustituyen. Para la gestión de flotas, la combinación de varias fuentes de posicionamiento promete menos «saltos» en el mapa, mejor continuidad al pasar por túneles o zonas urbanas densas y mayor precisión en patios de carga y bodegas cubiertas. Todavía falta camino: más satélites visibles al mismo tiempo, cobertura más amplia y hardware adaptado. Aun así, es una señal clara de hacia dónde avanza la infraestructura que hace posible el rastreo en tiempo real.
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Basado en datos de Xataka.